

Janucá en Madrid, la Plaza de Oriente como escenario.
Diciembre 2009
Candelabros de nueve brazos, canciones típicas y sufganiot, buñuelos tradicionales. La plaza de Oriente se unió ayer a ciudades como Buenos Aires, Nueva York, Berlín o París para celebrar Janucá, la fiesta judía de las luces. Pese al frío de la tarde de ayer, unas 800 personas, según la Casa Sefarad-Israel, que organizaba el acto, compartieron la fiesta como participantes o curiosos espectadores. Entre ellos, el alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón.
El primer edil destacó la "tolerancia" de la ciudad hacia "todas las confesiones y nacionalidades que acoge", y animó a los madrileños a "aceptar las creencias de los demás, las que son distintas, y las que sin embargo tienen como punto común los valores universales".
La fiesta -que conmemora la consagración del templo de Jerusalén por Judas Macabeo hace 2.200 años- es una de las más alegres e importantes de esta religión, y suele coincidir con la Navidad cristiana.
"Es muy importante para nosotros, y muy emocionante esta segunda celebración en Madrid, la única ciudad de España en la que sucede", señalaba con alegría ayer Pablo Jairo, madrileño y judío.
La fiesta contó con la presencia -y el discurso- del Gran Rabino sefardí Shlomo Amar, una de las máximas autoridades religiosas judías que viajó especialmente desde Israel para la celebración.